caballos se regalan

Será verdad que nadie conoce a nadie?
Cuando acabé de alabársela, me dijo que la había encargado en una papelería en la que teníamos una cuenta abierta para que pudiese ir a por folios, lápices y esas cosas que necesitaba para el colegio.
O sea, que si una persona me regala un vino vulgar, ya tengo claras dos cosas: que ella no sabe quién soy yo y que yo me arrepiento de conocerla.
Miguel Ríos recibió su regalo más raro en vivo y en directo: Fue al final de una larga entrevista en un late show de la televisión mexicana: al acabar el programa, la presentadora me regaló un aparatoso servicio de té metálico, con su gran bandeja.
O sea, que los regalos son un poco como los trenes de las canciones: o los coges cuando tocan o pasan de largo y no vuelven.Los regalos son hijos del miedo.Habría que haberme visto, sujetando eso ante las cámaras.A José Manuel Caballero Bonald le quisieron agasajar llevándole a casa un jabalí vivo.Muchos regalos fracasan porque nos olvidamos de la persona a la que se los vamos a hacer, como si de lo ver regalos puntos travel que se tratase fuera de disfrazarla de nosotros.Si algo resulta indiscutible es que regalar es tratar de conocer, algo que siempre oscila entre lo complicado y lo casi imposible.Todo labrado y envuelto en celofán rosado, con el expreso deseo de que lo disfrutara en mi casa de Madrid.Como a los hombres les gusta menos ir de compras, son más convencionales y siguen más los modelos.De hecho, hay ocasiones en las cuales el hecho de que algo te parezca horrible es una garantía de éxito: y si no, que me lo digan a mí, ahora que mi hija se ha hecho punki.Pero la apoteosis del regalo es propia de nuestra época, que de hecho ha ido multiplicando los días marcados en rojo: primero los Reyes Magos, luego la Nochebuena, San Valentín, el Día de la Madre, el del Padre Así que regalamos mucho, pero lo hacemos.



A veces, para conseguirlo hay que saber esperar hasta que ese regalo aparece.
Y lo que hay que intentar es lo contrario, entender que lo que importa no es lo que tú comprarías, sino lo que ellos quieren.
Yo conocía bastante a unos guardas del Coto de Doñana y como allí, de vez en cuando, hay que abrir la veda de esos animales porque se reproducen muy deprisa y cuando hay demasiados, destruyen el ecosistema, pues cazaron un jabato y me lo quisieron.
Y nunca tuve el traje de futbolista, porque los regalos son un poco como los trenes de las canciones: o los coges cuando tocan, o pasan de largo y no vuelven.José Manuel Caballero Bonald: Me gusta que me regalen buen vino y regalarlo yo también.Ana Duato: Yo regalo para triunfar, para que el otro tenga algo que le vuelve loco o que necesita de verdad y que sea un resumen de lo mucho que lo quieres.Sophie Calle fotografió todos los regalos de cumpleaños que le hicieron entre 1980 y 1993, y luego los metió en una serie de vitrinas que, al ser expuestas, ofrecían un retrato incongruente.Al verme la cara de desilusión, mi madre me decía: lo que tienes que hacer es darle las gracias y decir que es justo lo que esperabas.




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